BONOS CONVERTIBLES BANCO SABADELL

En fechas recientes el TRIBUNAL SUPREMO  ha dictado la primera sentencia sobre Bonos convertibles en acciones, el alto Tribunal afirma de forma tajante en dicha sentencia que estamos ante un producto complejo y de riesgo no adecuado para inversores minoristas sino para mayoristas, procediendo por ello a condenar al Banco a reintegrar la inversión, recordando la magistrada que aunque el demandante fuera empresario ello no quiere decir que sea un experto en el mercado financiero ni en la contratación de valores convertibles en acciones, ya que dicho producto sólo es apto para inversores experimentados con un conocimiento profundo de los mercados y de las características de este tipo de producto, esta sentencia dice también que el error descansa en la no advertencia en el propio contrato de que el importe invertido, puede ser que no se devuelva en acciones al finalizar el contrato, ya que dicha advertencia debe aparecer en el propio contrato, lo que no se advertía de forma específica, ello será causa de ladeclaración de nulidad del citado contrato.

 

Nos hallamos ante un caso más de colocación indiscriminada de un producto financiero de enorme complejidad y riesgo (riesgo de pérdidas, riesgo de no cobro de intereses, riesgo de mercado, riesgo de orden de prelación de créditos, etc…), a clientes minoristas sin conocimientos financieros específicos y cuyos objetivos de inversión, eran diametralmente opuestos a la especulación intrínseca que conlleva la suscripción de bonos subordinados convertibles. La difusión de este producto por tanto, respondía exclusivamente al interés de Banco Sabadell de recapitalizarse a fin mantener unos ratios de solvencia adecuados, en una época en la que resultaba realmente complicado obtener financiación por otros medios.

En definitiva, los clientes contrataron este producto sin ser informados de sus principales características y riegos, que de haber sido conocidos por los suscriptores con carácter previo, su difusión en el mercado minorista hubiese sido exponencialmente inferior. Esta omisión interesada de informar sobre la naturaleza del producto, choca frontalmente con la normativa de protección a los inversores minoristas y consumidores de productos bancarios, y en especial, la vigente Ley del Mercado de Valores.

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Los bonos convertibles que vende el Sabadell generarán una avalancha de demandas

El presidente de Banco Sabadell, Josep Oliú. (Foto: EFE)
 

Sorprende comprobar la pasividad pastueña de los accionistas del Banco de Sabadell al no exigir a los responsables de la entidad una remuneración acorde con sus inversiones, ya sea vía dividendo o rentabilidad adecuada a sus productos financieros. Así se lo ha expresado un veterano analista de mercado a OKDIARIO.

 

El último trágala del banco catalán ha sido la conversión en acciones de las obligaciones convertibles que han supuesto para los confiados suscriptores unas pérdidas superiores al sesenta por ciento de la inversión por la caída en bolsa del sector bancario. Haciendo la salvedad, eso sí, de que las pérdidas sólo se realizan cuando vendes la acción si las mantienes en cartera puedes sostener la ilusión financiera.

Las obligaciones convertibles se presentaron al mercado como un producto de alta rentabilidad garantizando un rendimiento del euríbor más el 5% y el retorno del principal siempre que la acción cotizara a vencimiento a 4,18 euros.

No sabemos si todos los adquirientes fueron informados de que las posibilidades de que la cotización de la acción duplicara o triplicara su valor en un periodo de tiempo no superior a cuatro años era difícil de lograr, ya que un seguimiento a primera vista de la evolución del valor, desde febrero de 2007 que cotizó a 6,23 euros, hasta el día de suscripción que no superaba los dos euros, no hacían prever grandes alegrías. Una vez más en nuestra querida España la falta de cultura financiera del personal ayudó a que la colocación prosperase adecuadamente.

En cualquier cabeza cabe que si a un inversor se le garantiza duplicar o triplicar su inversión en un plazo de cuatro años no suscribe cien, sino cien mil obligaciones, acciones, fondos, o lo que se le ofrezca. Sólo desde el cebo del alto rendimiento se entiende la respuesta masiva pero deja sin argumentos la inactividad de los afectados al no conseguir que la acción suba.

En la misma línea, el Sabadell se ha caracterizado a lo largo de su lejana actividad por remunerar al inversor con la rentabilidad por dividendo más baja de la banca nacional. No ocurre igual con la retribución anual de sus consejeros que está entre las más altas del sector.

Otro dato a no perder de vista han sido las continuas ampliaciones de capital que si bien han permitido desde 1996 la adquisición de distintas marcas bancarias como Nat West, Banco Herrero, Atlántico, Urquijo, Guipuzcoano, Gallego, CAM y TSB en Reino Unido, que si bien han reforzado su músculo empresarial, no han repercutido en el bolsillo de los entregados accionistas que por el contrario han costeado esas compras con la dilución de sus acciones.

 

Con todo, el banco insiste en que su ratio “fully loaded reconocido por la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés) se sitúa en torno al 10,9% que sin ser de los más altos de la tabla les sitúa en una digna posición en relación con la media.

Igual ocurre con los resultados operativos de la entidad que han mejorado sustancialmente no solo en número de clientes, un millón en 2007 frente a los más de seis en la actualidad, y a sus activos de esa época, valorados en 70.000 millones de euros que superan en la actualidad los 200.000.

Todo ello, con una acción a día de hoy a un precio ridículo y ruinoso para el accionista y una práctica más que rechazable en la gestión y rendimiento de su producto estrella, las obligaciones convertibles, evidencian la nula atención que esta entidad dedica a sus clientes.

Fuentes jurídicas confirman que hay colectivos de accionistas organizándose para trasladar al Banco Sabadell estas quejas por sus convertibles. Este periódico se ha puesto en contacto con la entidad catalana que ha asegurado no tener constancia de que tal movimiento se está produciendo y que a ellos, hasta la fecha, nada les han comunicado.